Poker: Hablamos de suerte
Si en el poker hablamos de suerte… ¿De qué estamos hablando en realidad?
La suerte es un conjunto de hecho correlacionados que se conjugan en determinado momento y espacio y la reacción contigua a la acción es fortuita en beneficio de un hecho. Lo que en el poker equivaldría a estar sentado justo en el lugar donde llegaría un poker de ases o una escalera real. ¿Se puede tener a esa suerte durante toda la partida?
Hay distintas teorías sobre la suerte y otras corrientes ni siquiera la aceptan en sus diccionarios. Algunos hablan de una cantidad de suerte reservada para toda la vida y que cada uno la fracciona de acuerdo a sus necesidad; otros, que la suerte llama a la suerte misma y, los más numerosos, creo yo, son los que veneran a la suerte y le hacen ritos y sacrificios para mantener a los santos y dioses en buen estados para que les siga mandando esa suerte.
He visto jugadores de poker que mantienen una mesa y una posición de esa mesa como rito cabalístico, que visto gente en distintas noches durante largos períodos de tiempo con la misma ropa y he visto además movimientos específicos de manos, o palabras absurdas nombradas en momentos matemáticamente calculados para que traigan suerte propia o mala suerte al rival para tal o cual jugada.
Si encasillamos entonces a la suerte como factor preponderante… ¿Dónde encuadramos al talento o la sapiensa para el juego dentro del poker? La animosidad de juego, como en muchos, lleva una suerte de talento o estrategias para lograr buenos resultados pero si al factor preponderante llamado suerte le reservamos la mayor parte de la fortuna del póker, cualquier persona en el universo podría ser un excelente jugador.
Dentro del talento, hay una serie de pautas que hay que cumplir para poder enmarcarse dentro del selecto círculo de ser gran jugador. Hay que saber mirar, engañar, mentir y hasta hablar con silencios para desarrollar una estrategia. El poker, como juego que acapara masas en la actualidad, es estratega a la máxima potencia por el hecho de que hay que saber jugar tanto con buenas cartas como sin cartas. Una partida con un poker de ases o una escalera la puede ganar cualquiera pero una partida sin buenas cartas, no.
Ahí está el secreto del poker: poner el talento sobre la mesa cuando las fichas lo requieren y eso está reservado a pocas personas. El talento existe en buena medida y no cualquiera lo lleva en la sangre. Eso sí, una cuota de buena suerte en una noche de póker nadie la niega.
